PROGRAMA DE LABORATORIOS CIUDADANOS PARA EXPERIMENTAR,
EXPLORAR Y CREAR COMUNIDAD EN EL SALVADOR

#EXPERIMENTACIUDAD

Los laboratorios ciudadanos o cómo generar alianzas inesperadas

“¿Y si nos atrevemos a pensar, de nuevo, la relación entre saber y emancipación? Parecen palabras gastadas e ingenuas. Pero precisamente este es el efecto desmovilizador que el poder persigue hoy: ridiculizar nuestra capacidad de educarnos a nosotros mismos para construir, juntos, un mundo más habitable y más justo”. 

Nueva Ilustración Radical (Marina Garcés, 2017, p. 10-11)

Pensar, de nuevo, “liberarse del corsé de lo preestablecido y familiar, creando un ámbito en el que sus habitantes (de la ciudad) pudieran experimentar y expandir su experiencia” 

Construir y habitar. Ética para la ciudad (Richard Sennett, 2019, p.19)


Pensar de nuevo, liberarnos, educarnos a nosotros mismos para construir, juntos; estos fueron algunos de los desafíos que, desde Grigri Projects, recogimos como punto de partida para dar lugar, entre marzo de 2017 y abril de 2018, al laboratorio de experimentación y de innovación política y cultural de Fuencarral Experimenta, una iniciativa que fue acogida por el centro social autogestionado CSA Playa Gata [1] y que se enmarcaba en el programa Experimenta Distrito, promovido por el centro cultural metropolitano Medialab-Prado.

Proximidad, hospitalidad, experimentación y vida en común serán, además, algunos de los otros términos en los que nos apoyaremos para, a través de este articulo, tratar de explorar qué es lo se que logró, y qué no, con esta iniciativa que proponía testear un prototipo de laboratorio ciudadano temporal en el barrio de Valverde, situado en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo. 

Este texto pretende, además, constituirse como caja de resonancia para los futuros espacios de experimentación que, a lo largo de 2020, se van desarrollar en seis ciudades latinoamericas en el marco del programa Experimenta Ciudad. Seis nuevas experiencias que quieren ensayar otras maneras de hacer ciudad a través de la capacidad de las metodologías de co-creación propuestas para involucrar a cualquiera y para generar alianzas improbables.

1. Hacer ciudad desde los barrios. Poner la periferia en el centro.

“Hacer ciudad desde los barrios”, la frase que encabezaba artículo escrito por Bernardo Gutiérrez [2] en 2017 al hilo de los laboratorios realizados en Fuencarral, Moratalaz y Retiro es, para nosotros, el titular de prensa que mejor nos puede aproximar al programa Experimenta Distrito; un imperativo que nos remite de manera directa a tres de los elementos que se ponen en juego desde estos espacios: hacer ciudad y barrio.

Si desde este enunciado que rescatamos aquí se pone el énfasis en los barrios como el lugar desde el que se lleva a cabo el hacer que construye ciudad, de manera más específica, hacer ciudad desde el distrito de Fuencarral-El Pardo, posee una serie de singularidades que permiten dotar a esta experiencia de un carácter situado como práctica que busca, entre otras cosas, promover una descentralización y reubicación de la acción política para poner este territorio periférico en el centro [3]. 

Así, este laboratorio fuencarralero de experimentación ciudadana – basado en metodologías de diseño abierto, mediación y escucha – con voluntad de recoger los saberes y potencialidades del territorio, se plantea como una acción para la construcción colectiva de un espacio abierto a la creación desde las vecindades y modos de vida en común existentes en el barrio – en el extrarradio – un lugar en el que practicar la proximidad que permite hacer de la descentralización virtud y poner la condición periférica en el centro.

Dicho de otra manera, desde Fuencarral Experimenta se trabajó para rastrear los elementos que permitiesen formular una desapropiación de lo cultural basada en una autonomía real y que – apoyándose especialmente en los tejidos sociales cooperativos – fuese capaz de reactivar un deseo de vida en el barrio

En palabras de Icíar García, una de las mediadoras de la primera fase de Fuencarral Experimenta: “Es una oportunidad de conexión y participación con otras personas (…) una forma de dinamizar un barrio, de que la gente se mueva, de que colabore, que la gente vea que se puede vivir en la ciudad de otra manera (…)” [4]

2. El reto de contar y contarse desde el barrio.

¿Cuáles son los efectos que este desplazamiento tiene sobre la construcción oficial del relato de la ciudad y, por tanto, sobre “lo cultural” y sobre una identidad colectiva metropolitana que se hace cargo, ahora, de las periferias trabajando en red?

“Desapropiar la cultura (…) arrancarla de sus “lugares propios”, que la aíslan, la codifican y la neutralizan, para implicarla de lleno en la realidad en la que está inscrita”. (Garcés, 2013, p. 81)

Haciendo el símil con los términos de las tecnologías digitales – pero trabajando desde un punto de vista que entiende los espacios de relación más allá de la conectividad a través de Internet – desde Fuencarral Experimenta se buscó hackear, connotar y situar los códigos estandarizados de la innovación social y la cultura libre – en los que se mueven habitualmente las iniciativas tipo laboratorio ciudadano – con el objetivo de desnormativizar las maneras de nombrar el trabajo en torno a la creación colectiva y lo cultural que se hace desde la institución y que se impone desde los ámbitos expertos.

En este proceso de reapropiación del bien común intangible que supone la identidad y los sentidos de lo colectivo, de la barrialidad, el laboratorio promovió todo un trabajo específico en torno a los modos, maneras y estrategias para comunicar y nombrar desde un lenguaje capaz de construir un universo propio, que recogiese la memoria del territorio para generar otras narrativas autóctonas.

Florecía [5] así, a través de este proceso de lenguajeo [6], de decodificación, todo un Glosario Fuencarralero [7] que, apoyándose en la memoria del barrio, hacía valer el lenguaje, la terminología, los giros, la expresión verbal y las maneras de construir relato propias del territorio que son, al final, las de las personas que lo habitan, lo transitan o lo recuerdan. Nuevos sentidos colectivos desde los que re-apropiarse la capacidad de dar nombre a lo que nos concierne.

Surgieron así Playa Gata [8], el Premio Borbolla [9], el Muelle o la Biblioverja [10] como maneras de re-territorializar los espacios del barrio y de reintroducir las especificidades e identidades de lo local en la red de palabras que se ponen en circulación en los canales globales de lo digital.

3. Llegar, acoger y decidir. ¿Qué sucede / qué cambia si se abre el espacio de toma de decisiones?

“Llegar, acoger y decidir” tres verbos que recogemos de la intervención realizada por Marina Garcés en junio de 2019 en el conversatorio “Dar Lugar” [11], tres palabras que nos aproximan a la capacidad de la hospitalidad para constituirse como práctica política [12], y que nos permitirán, aquí, acercarnos a las maneras en que, desde el laboratorio de Fuencarral Experimenta, se trató de dar lugar a comunidades de aprendizaje dispuestas a codecidir sobre los asuntos colectivos que afectan a la vida en la ciudad.

Tal y como desarrolla Marina Garcés en su intervención, encontramos una clave importante en la manera en que la hospitalidad – entendida como el conjunto de prácticas colectivas que nos exigen disponernos a aprender algo de los otros y con los otros – puede constituirse como una práctica de contrapoder.

Es decir, si el desarrollo de una libertad y un empoderamientocapaces de frenar el constante vaciado y despolitización [13] de los sentidos de lo colectivo que se ejerce desde el poder – buscan dar lugar a modelos de gobernanza abiertos, que impliquen – a nivel ciudadano – deliberación, negociación y decisión, ser capaz de participar en una decisión, codecidir, fuera de las instituciones, de los canales normales de la política [14]; el desarrollo de los espacios y tiempos necesarios para el aprender a vivir juntos, se aborda, por otro lado, en el laboratorio de Fuencarral Experimenta, a partir de una repolitización de la práctica de la hospitalidad.

La hospitalidad, así entendida, se convierte en una herramienta con capacidad de poner en cuestión y desautorizar los límites – los poderes que sostienen acotaciones y cercamientos – que establecen, precisamente, hasta dónde se permite a los otros tener la capacidad de decidir, con nosotros, cómo vivimos.

Facilitar el marco necesario para dar lugar a situaciones de decisión colectiva, que acojan alianzas improbables entre los que viven en el territorio y los que acaban de llegar, o los que están de paso, fue una de las tareas principales que, desde el laboratorio de Fuencarral Experimenta, se abordó en clave de mediación y de experimentación.

Así, desde la mediación, el laboratorio ponía énfasis en las formas de organización y de relación que permitían explorar modelos de institución cultural pública abierta a la participación de cualquiera, mientras que, desde la experimentación, el laboratorio se apoyaba en la cultura del prototipado, una forma de desarrollar proyectos que “se opone a la creencia de que solo hay una manera correcta de hacer una cosa” y que “rechaza (…) la idea cerrada de que deberían imitarse las mejores prácticas según la opinión de los expertos, sean humanos o digitales” (Sennett, 2019).

4. Tentativa de conclusión. Aprender a vivir juntos.

Desde la apuesta por una descentralización y reubicación de la acción política a través de un potenciamiento de las vecindades y modos de vida existentes en los barrios, en los espacios periféricos de la ciudad, hasta la defensa que se hace del derecho a la ciudad desde el hacer colaborativo y situado con vocación de constituir comunidades de aprendizaje dispuestas a codecidir sobre los asuntos colectivos que afectan a la vida urbana; el laboratorio ciudadano de Fuencarral Experimenta fue una exploración en modelos de institución cultural pública abierta a la participación de cualquiera a partir de la recuperación de la hospitalidad como práctica política y a partir del desarrollo de espacios en los que aprender a vivir juntos, educarnos a nosotros mismos y reapropiarnos la capacidad de diseñar, fabricar, testear, evaluar y dar nombre a lo que nos concierne. 


  1. Y que tuvo la particularidad de desarrollarse en el primero de los espacios cedidos por el Ayuntamiento de Madrid al tejido asociativo, a través de las Directrices para la cesión de espacios a entidades ciudadana aprobadas por la municipalidad en febrero de 2016
  2.  Gutiérrez, Bernardo (2017). “Experimenta Distrito: hacer ciudad desde los barrios”
  3. ¿Y si el corazón de la ciudad no fuera la Gran Vía? ¿Y si hubiera muchos corazones en la ciudad que pusieran en cuestión el sistema centro-periferia? Fuencarral está lleno de espacios e historias de vida por descubrir. 
  4. Ibid. 2.
  5. Premio Borbolla
  6. L/E/N/G/U/A/J/E/o es una invitación a pensar la lengua y sus prácticas. Tenemos una sospecha: las ideologías lingüísticas dominantes excluyen las lenguas (excluyen gentes) y fajan nuestras exuberancias. Secuestran un espectro de formas lingüísticas y lo fijan. En ese recorte de lengua nos quedamos pobres para abarcar nuestro presente y su estar en crisis. Pero no somos pobres, hay bullicio fuera. La poesía es la práctica lingüística más sensible al manejo y aprecio de esas zonas de lengua que quedaron en los márgenes, en el afuera bullicioso.
  7. Glosario fuencarralero
  8.  El bautizo de Playa Gata
  9. Premio Borbolla: reconociendo iniciativas que hacen barrio.
  10. Artículo en El País En esta verja cabe una biblioteca.
  11. “Dar lugar” conversación en torno a la Hospitalidad. Grigri Pixel 2019.
  12. Ibid. Minutos 1:23:00 a 1:34:00.
  13. “(La palabra empoderamiento) “fue introducida en el campo del desarrollo por feministas del Sur Global (concretamente en Bolivia) como un enfoque para transformar la subordinación de género y romper además otras estructuras opresoras a través de la movilización política colectiva”. Fue reconocida por Naciones Unidas en 1995, pero hoy se “ha pervertido y diluido hasta la ambigüedad (…) aparece en las declaraciones de todos los organismos, desde Save the Children hasta el Estado Islámico y se utiliza para referirse a todo, desde el acceso a la tecnología hasta equivalencia de género en la representación parlamentaria”. La perversión del término empoderamiento. Más información
  14. Peña-López, Ismael (2013). “Casual politics: del clicktivismo a los movimientos emergentes y el reconocimiento de patrones”. Educación Social. Revista de Intervención Socioeducativa, 55, pp. 33-51

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